18/8/14

Bakunin: El hombre, las ideas.

Mijaíl Bakunin es, sobre todo, un revolucionario. No es un anarquista de salón, es un hombre de acción que no escribió su primer texto político hasta 1842 y siempre consideró que su producción teórica estaba subordinada a su acción revolucionaria. Su biógrafa Helena Iswolsky apunta: “Los escritos de Bakunin están compuestos por cuartillas dispares, proclamas, cartas, artículos de propaganda, arreglado todo a voluntad de los impresores clandestinos o de los amigos a quienes confiaba con frecuencia sus pruebas. Daba a sus camaradas libertad absoluta para retocar y abreviar, sin tener ningún amor propio de autor”. ¿Quiere eso decir que su labor teórica es menor o de escaso interés? En absoluto; pero si es verdad que encontramos en él más intuiciones que certezas. Pero, ¿no es esa, precisamente, una de las señas de identidad del anarquismo?
Así fue porque Bakunin así lo quiso: era hijo de su tiempo y su tiempo fue el del romanticismo. Mientras Marx, con puntualidad prusiana, pasaba las tardes en el mismo pupitre de la biblioteca del Museo Británico, él apuró apasionadamente la vida: luchó en las barricadas en Dresde, Praga o Lyon; fue condenado a muerte en Alemania, el imperio Austro-Húngaro y Rusia; vivió como mísero emigrante en una docena de países…
Quizás por eso su pensamiento no es estático ni monolítico; realizó una tarea titánica al llevar sus reflexiones más lejos que los socialistas utópicos, atados a los convencionalismos burgueses, y más lejos que Marx, siempre deudor de su academicismo y su rígido racionalismo. Sólo después de 1860 pudo fijar los postulados de su ideario, pero en poco más de una década sentó las bases teóricas del anarquismo contemporáneo.
¿Cuáles son esas bases? La primera es la libertad. Bakunin nació en 1814 en la Rusia zarista, un imperio autocrático en una Europa que aún luchaba por romper las trabas del Antiguo Régimen, cuando la libertad individual y colectiva había que conquistarla cada día. Pero fue más allá de los postulados de la burguesía liberal; para Bakunin la libertad de cada uno de nosotros no termina donde empieza la del otro; por el contrario la libertad de los otros es complementaria de la mía: “Yo sólo soy verdaderamente libre cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, sean igualmente libres, y cuanto más numerosos sean los hombres libres que me rodean, y más profunda y duradera su libertad, tanto más extensa, más profunda y más duradera será la mía”. Porque él no es un individualista; no es Stirner y no es Nietzsche. Para Bakunin la sociedad es una construcción humana pero insustituible; no quiere aislarse de ella ni remontarse por encima de ella como un superhombre: quieren transformarla de raíz. Y esa raíz es la libertad.
En segundo lugar, yo señalaría el materialismo, una herencia de su pasión juvenil por Hegel, cuya filosofía abrazó con la misma convicción con que rompió con el idealismo de Fitche, cuyas obras le habían abierto el apetito por el pensamiento abstracto; quizás por eso siempre le quedó un poso idealista. Para Bakunin las dos realidades materiales a las que no podemos sustraernos son la Naturaleza y la Sociedad. El resto de las instituciones, incluyendo el Estado y la Iglesia, son construcciones humanas que pueden y deben ser superadas, pues sólo han sido levantadas para coartar nuestra libertad.
En tercer lugar, destacaría su humanismo. Se ha repetido que los anarquistas recogían una herencia rousseauniana y creían que “el hombre es bueno por naturaleza”. Nada más lejos de Bakunin, que sostenía que si creemos en una naturaleza común a todos los individuos, ésta tiene que ser anterior y superior a ellos y sólo puede ser Dios, un concepto cuyo materialismo rechaza. Por tanto, no nacemos buenos y tampoco se nos puede coaccionar a ser buenos, debemos de serlo como una premisa ética, y de ahí la importancia de la coherencia entre fines y medios: no hay otra guía de vida que la ética. Ese humanismo le empujó al colectivismo económico; no era contrario a la propiedad colectiva, pero se oponía a eliminar aquella propiedad individual que no generase explotación.
Huyendo de las abstracciones, intervino en los debates más acuciantes de su tiempo: el nacionalismo y la lucha de clases. Siempre hostil al nacionalismo ruso, en su juventud defendió el paneslavismo, implicándose en las revueltas en Polonia o Praga, pero desengañado de esta experiencia, se desembarazó del nacionalismo decimonónico. Firme internacionalista, defendía el afecto a lo que llamamos la patria chica, pero se oponía a que ese sentimiento tuviese una dimensión política; es decir, para Bakunin la protección de los particularismos de los distintos pueblos no podía desembocar en la formación de Estados propios, que sólo serían nuevos instrumento de opresión.
Y no fue ajeno, desde luego, a la lucha entre la burguesía y el proletariado. Para Bakunin la adscripción a una de las dos facciones enfrentadas no podía establecerse exclusivamente en base a presupuestos económicos: la diferencia no estaba en la desigual capacidad económica de unos y otros. El problema, según lo veía, no era que la acumulación de riqueza crease una clase social superior y ésta consolidase esa supremacía mediante instituciones políticas, sino que los que detentaban el poder político siempre terminaban por oprimir a los demás y de actuar en su propio beneficio. Opinaba que fuese cual fuese el modelo económico, las élites siempre actuaban en provecho propio y en contra de la libertad y los intereses de la mayoría; una ley universal que valía para la aristocracia feudal y para la dictadura del proletariado. Además, tampoco creía que los obreros de la industria moderna tuviesen ninguna superioridad sobre las demás clases sociales oprimidas y explotadas (campesinos, artesanos, lumpemproletariado…), así que, a pesar de su afición por las sociedades secretas, también se opuso a cualquier vanguardismo.
Hablar de las ideas de Bakunin es hablar de Bakunin, pues no hay distancia entre su vida y su obra. Como dice su biógrafo H. Kaminsky, “Marx es estudiado, Bakunin imitado”.
Juan Pablo Calero Delso
Publicado en el número 313 del periódico anarquista Tierra y libertad (agosto de 2014)
Fuente: http://acracia.org/Acracia/Bakunin,_el_hombre,_las_ideas.html

23/7/14

Lo que pasa en Gaza representa un peligro permanente para todas las poblaciones.


gaza 3Lo que pasa de nuevo en Gaza es una tragedia de la que los Estados Unidos y Europa son los principales responsables por el apoyo incondicional que prestan a la política de Israel y el principio de la doble medida que se hará de procesamiento de la información. Cuando el Presidente expresa “la solidaridad de Francia contra los ataques con cohetes desde Gaza”, cuando “recuerda que Francia condena firmemente estos ataques”, cuando dice que “pertenece al gobierno israelí para que tome todas las medidas para proteger a su población contra amenazas y prevenir la escalada de la violencia”, ¿por qué no evoca los civiles muertos en Gaza?
El presidente francés no dice ni una palabra sobre el infierno vivido por las familias palestinas, niños, mujeres, civiles del otro lado de lo que se denomina la “valla de seguridad”. No hay duda de que cree que toda la población palestina, incluidos mujeres y niños, se compone de “terroristas”. Se silencia los cientos de muertos y heridos entre la población palestina, casas, escuelas, cooperativas agrícolas destruidas después de caer 400 toneladas de bombas y misiles durante los tres primeros días de la operación militar israelí contra la Franja de Gaza.
Lo que está ocurriendo en Gaza es un peligro permanente para todas las personas, un gran riesgo para la región, una flagrante injusticia que continúa desde 1948… Sin embargo, en Francia, numerosos análisis realizados por los políticos o los medios de comunicación son a menudo tanto una compleja red de mentiras, como la propaganda, la desinformación y la negación.
El problema no es el contraste entre bandas armadas y un ejército sobre-equipado, que dispone de aviones no tripulados y unas fuerzas aéreas y navales que bombardean una zona donde la población es una de las más densas del mundo. La cuestión radica en lo que motiva a los responsables de estos grupos armados y los de un ejército súper-equipado a la batalla a pesar del enorme desequilibrio de fuerzas.
Consciente o no, hay una especie de complicidad entre los dos partidos, pues tienen interés, por diferentes razones, en mantener el estado actual de cosas: el lado israelí, su política de expansión territorial, la aplicación de los asentamientos en los territorios palestinos y el mantenimiento de un estado de guerra permanente; el lado de Hamas, el control político y religioso sobre la población de Gaza como rehenes, y el rechazo a cualquier alianza con las autoridades palestinas civiles.
gaza 4
Una cosa es cierta: el bucle de la violencia es alimentada por ambos lados por la ocupación. La situación es causada por el bloqueo, por el cese de las negociaciones que lleva a nada más que crear más miseria y humillación, a aterrorizar a la población civil palestina, literalmente encerrada en un territorio que es una cárcel a cielo abierto. En una entrevista que concedió a “Radio libertaria” el 6 de julio 1991, Arna Mer Khamis dijo: “No hay mayor terror que la ocupación, y no hay peor ocupación que la ocupación israelí.”.
Hoy Gaza se utiliza para probar nuevas armas producidas por la industria militar israelí en pleno auge. Después de cada intervención militar, las ventas de armas israelíes se cifran en miles de millones de dólares. En las ferias internacionales de armas, las armas etiquetadas con “probado en combate” (después de haber pasado la prueba de fuego) se venden mucho mejor.
Las negociaciones con los palestinos no terminarán, pues los israelíes están motivados por el deseo de ocupar un máximo de territorios palestinos. Las autoridades israelíes no quieren la paz. El mantenimiento de un estado de guerra permanente, para ellos, es necesario dada su condición política de anexión territorial. La paz efectiva con los palestinos sería un desastre porque produciría dos efectos totalmente adversos: 1º, se pondría fin a la anexión de territorios palestinos.; 2º, se darían a conocer las enormes contradicciones sociales de la sociedad israelí ya no comprimidas por la amenaza de guerra.
Si los fundamentalistas religiosos palestinos son una de las causas del fracaso de las negociaciones de paz, la principal causa de este fracaso radica en el deseo frenético de las autoridades israelíes para adjuntar un máximo de territorios palestinos y mantener a la población palestina en áreas tan pequeñas como sea posible.
La conclusión sigue siendo la ocupación israelí de los territorios palestinos y la continuación de la política de anexión de tierras palestinas por Israel. Por eso, el fin de la ocupación sigue siendo un requisito previo para detener este bucle de violencia.
15 de julio 2014

Reinventemos nuestro ocio.


A veces me reúno con amigxs en lugares, ambientes, conciertos, fiestas, encuentros,... que suelen frecuentar lxs jóvenes (y no tan jóvenes) “alternatvxs”, anticapitalistas, antifascistas,... o como prefiramos llamarlo. Espacios, zonas, o simplemente momentos donde supuestamente lxs jóvenes (insisto, y no tan jóvenes) crean un ambiente lúdico o festivo alternativo a las propuestas por el sistema capitalista y consumista que combatimos. O al menos, esa es la idea. De ahí, entre otras muchas cosas, el hacer nuestro términos como anticapitalistas, antifascistas, anticonsumistas, alternativxs,...



La realidad, desgraciadamente suele ser muy diferente. De alternativxs (alternativxs al sistema imperante, se sobreentiende, y por tanto, también alternativo a sus propuestas de ocio) nada. Ya que lo que se hace en esos espacios o momentos determinados en donde se reúnen, es exactamente lo mismo que se hace en cualquier otro espacio o ambiente donde jóvenes que ni se plantean salir del sistema o buscar una alternativa lúdica a la que incita el capitalismo dominante dedican su tiempo libre. Como en cualquier discoteca, pub, bar... capitalista, como en cualquier botellón, fiesta o reunión de jóvenes “bakalas” de esos que a veces salen en programas televisivos con sus coches tunning, sus polos Lacoste o Armany, y muchas veces saludan a la cámara con un “¡Arriba España!”.
Drogarse, emborracharse hasta perder el control, demuestra que de alternativo nada. Exactamente a lo mismo incita el capitalismo, el sistema, a los jóvenes en cualquier rincón. Eso si, con peinados diferentes.
Por lo tanto, tampoco hay nada del anti-consumismo y anti-capitalismo que decimos defender. Ya que en esas “quedadas de antifascistas-alternativos-anticapitalistas-...”, lugares, ambientes, espacios, momentos,... Todxs, o casi todxs se convierten en unos grandísimos consumidores en potencia. Es más, no se hace otra cosa más que consumir, consumir y consumir. Alcohol, y drogas, hasta que el cuerpo, el bolsillo o el tiempo dice basta. “Curiosamente” igual que en cualquier otro espacio de “jóvenes capitalistas” o sin ningún tipo de conciencia.
El ambiente se vuelve irrespirable (literalmente), independientemente de que sea un lugar al aire libre o cerrado. Da igual que te cambies de lugar donde estés sentado, ya que los porros están encendidos por todos lados y su humo llega a tu cara te pongas donde te pongas. Supongo que solo lxs que no fumamos sabemos lo incómodo y rechazable que es sentir ese olor, ese humo en nuestra cara que nos obligan a fumar.
Mucho alcohol y drogas que se esnifan, chupan, huelen, comen,...terminan de completar el menú. Como en cualquier lugar “no-alternativo”. ¿Alguien que se meta cualquier droga por la nariz se ha parado a pensar lo desagradable que es, por no usar otro término, ver como te metes cualquier tipo de sustancia por la nariz?
Niños que me aseguran tener 15 años (yo les hecho incluso menos), tambaleándose, con dificultad para vocalizar y que no paran de consumir. Otrxs con parches de borrachxs y orgullosxs. ¿Esta es la alternativa que les ofrecemos? ¿Esta es la educación y la pedagogía de la que hablamos, debatimos y decimos sentirnos orgullosxs? ¿Esta es la sociedad nueva que construimos, el futuro, nuestra propuesta para un mundo nuevo, que nos llenamos la boca para defender?...Reflexionemos sobre el futuro que estamos creando, el que queremos, y la distancia entre ambos.
Desgraciadamente la cosa no acaba ahí. Las similitudes, por no decir directamente la cooperación (inconsciente) con el sistema puede ser aún mas sorprendente. Y eso sucede cuando algunas de las personas que tienes a tu alrededor, supuestxs “rebeldes antifascistas y revolucionarxs” son ellxs directamente lxs traficantes. Son ellxs lxs que están colaborando directamente con el estado, envenenando a sus propixs compañerxs, haciendole el trabajo sucio a quienes nos quieren ver intoxicadxs, sedadxs, inconscientes, zombies, dormidxs, sin capacidad de pensar, perjudicando nuestra salud tanto física como mental, sin capacidad ni tan siquiera de mantener una conversación coherente. Así nos quieren ver, en ese estado, siendo inofensivxs, autodestruyendonxs, convirtiendonxs en zombies,...y son algunxs de lxs autodenominadxs antifascistas lxs que meten la droga, lxs que nos envenenan sin darse cuenta,...Colaboradorxs directxs de la guerra sucia que mantiene el estado contra la juventud rebelde y los barrios obreros. Recuerdo que en mi barrio, los traficantes, personas totalmente apolítica, sin ningún tipo de consciencia, tenían debates morales acerca de a quien no le deberían vender drogas. Debate que nunca he escuchado a estos supuestos “revolucionarios por un mundo nuevo”. Pero, ¿Hace falta tener ningún tipo de consciencia política para ver a quienes les interesa que desperdiciemos nuestro ocio así, que nos cueste pensar y hasta conversar entre nosotrxs, y que seamos nosotrxs mismxs lxs que nos suministremos nuestra dosis de veneno, ahorrándole mucho trabajo al estado?
A veces coincide que hay una manifestación o cualquier otro tipo de acción reivindicativa previa a una de estas fiestas o reuniones. Es frecuente, por no decir siempre, que en las acciones reivindicativas no hay ni el 25% de personas que tan solo minutos después asisten a estas fiestas o encuentros. ¿Dónde estaban todxs esxs jóvenes que dicen tener una consciencia combativa hace unos minutos? Algo estamos haciendo mal. Algo debemos cambiar para conseguir darle la vuelta a estos porcentajes.
El sistema capitalista va ganando. Se han adueñado hasta de nuestro tiempo libre y de la peor manera posible para nosotrxs: Haciéndonos consumidores en potencia y colaboradores, suministrándonos venenos desde las edades mas tempranas, convirtiendo nuestros espacios o momentos “alternativxs” en espacios y momentos ultra-consumistas, y auto-destructivos exactamente iguales que los espacios capitalistas, donde solo cambia la estética. Nos han hecho participes, cómplices directos de ellxs y como tiramos por tierra la vida de jóvenes obrerxs con ciertas inquietudes y algo de consciencia, que podían ser combatimos y una autentica amenaza, en poco menos que zombies. Y hablo en primera persona porque considero que esto no es una critica contra los jóvenes consumidores, ni tan siquiera a los pequeños traficantes que mencionaba anteriormente. No. Esto es una critica constructiva a todxs, incluido a mi mismo, por supuesto. Me siento culpable por todxs las jóvenes que al acercarse a un espacio anticapitalista, o a un grupo de personas antifascistas, no haber sabido prestarle ayuda, herramientas, ideas, consciencia, y solo haberles ofrecido mas capitalismo, mas consumismo, mas ambientes tóxicos para olvidar sus problemas en vez de combatirlos, mas de lo mismo. No haberles sabido mostrar que realmente si hay una alternativa, que existe algo diferente, constructivo, no perjudicial, y donde realmente no entran las armas del sistema ni su guerra sucia contra nosotrxs.
La naturaleza, el arte, la cultura, la formación, la organización, el deporte, la lectura, las películas, los documentales, los talleres, los conciertos reivindicativos, o simplemente las conversaciones entre compañerxs,...todo constructivo, no auto-destructivo, combativo, no sumiso, que nos haga despertar nuestras consciencias, no que nos sede y nos duerma. Mostrar un ocio realmente alternativo, diferente al que nos impone el sistema, y no el mismo pintado con otro color. Construyendo un mundo nuevo, pero realmente nuevo. Convirtiéndonos en una amenaza para el sistema y no siendo sus cómplices. Siendo 100% libres y no dependientes del consumo. ¿Somos realmente ejemplo de la sociedad que queremos?
Dejemos de imitar al capitalismo. Construyamos la alternativa. Ofrezcamos algo diferente. Reiventemos nuestro ocio. Tomemos consciencia.
Xeben
@Xeben_

19/7/14

Democracia representativa, ritual, estado y poder político.


El capitalismo, el contrato social y el estado moderno
Las bases económicas y políticas de los estados modernos fueron ideadas en un principio por aquellos ilustrados que querían establecer un nuevo sistema económico y político que rompiese con el orden absolutista monárquico, y conducir a la humanidad a nuevos campos del desarrollo social, económico, político y científico. Libertad, igualdad y fraternidad fueron los lemas de la revolución francesa, Tout pour le peuple et par le peuple ("Todo para el pueblo y por el pueblo") de los Jacobinos y Government of the people, by the people, and for the people ("Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo") de Abraham Lincoln como base de la creación de los Estados Unidos, primer parís cuya constitución se basa en los principios liberales. Aun así, el fin del absolutismo no trajo el fin de la "idea monárquica", tal y como señalo Pierre-Joseph Proudhon, sino que despertó a una nueva vida debido a la centralización política del jacobinismo y a la ideología del Estado nacional unitario. En 1776, el filósofo escocés Adam Smith estableció las bases para la economía moderna y el capitalismo actual. En "La riqueza de las naciones": el propósito principal del estado es promover la empresa privada y permitir que las fuerzas del mercado operaran sin excesiva interferencia de los gobiernos. El estado solo debía limitarse a un sistema legal para que el comercio fluyera sin trabas, a emprender la construcción de grandes infraestructuras, y la financiación de la educación pública, proyectos que él consideraba entonces poco rentable.
Thomas Hobbes, filósofo inglés, para garantizar el orden y la seguridad elaboró una metáfora por la cual el pueblo vive en un estado violento de naturaleza, estableciendo un contrato social con el monarca absoluto, por el cual es en este quien recae la responsabilidad de dirigir el estado. El objetivo para Hobbes es el dar libertad a la humanidad para que se ocupe de la ciencia, el arte, la exploración y otros aspectos de la civilización. Este concepto de contrato social fue defendido por John Locke, padre del liberalismo moderno, con el fin de que los seres humanos se sometan a un gobierno para la preservación de la propiedad. Defendió además la democracia representativa con una asamblea legislativa electa en la que residiera la autoridad política.
Jean-Jacques Rousseau, en su libro "El contrato social" estableció la base del discurso demócrata actual, expresando que el pueblo es el soberano de todos los ciudadanos conformando el cuerpo político que emana de la voluntad general, que no es más que el bien común de la "ciudadanía".
Pero no es a través del contrato social como se conformarían los estados, sino como expresó Mijail Bakunin, a través de la violencia y la conquista, argumentando como ningún estado ha tenido jamás un contrato por base, "pero que la ficción del contrato libre base del estado les es necesaria, y se la conceden sin más ceremonias". El periodo más significativo para la consolidación de los estados modernos fue a través de la centralización política y económica de los estados tras siglos de turbulencias internas y rivalidades dinásticas o estamentos por el poder; por lo que el estado moderno tiene su raíz en el centralismo autoritario, hasta después de la II Guerra Mundial, donde los estados adquirieron un creciente número de funciones relativas al bienestar, para asegurar así un fortalecimiento del capitalismo como motor económico y la democracia representativa como motor político.
La consagración del contrato social, el estado, la propiedad privada y el capitalismo se estableció a través de la Carta Universal de los Derechos Humanos, en cuyo artículo 17 establece que toda persona tiene derecho a la propiedad, y que nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Pierre-Joseph Proudhon advirtió que no era posible eliminar las tradiciones autoritarias de las monarquías solo en el terreno y conservándolas en todos los demás elementos, ya que se entrega la causa de la liberación social a un nuevo tipo de despotismo. La explotación económica, la opresión política y la servidumbre intelectual no significaban sino diferentes fenómenos producidos por una misma causa, la simbología de la idea monárquica y absolutista como forma de esclavitud humana. Expresó que el capitalismo es "la monarquía de la economía", ya que convierte al trabajo en tributario del capital, del mismo modo que la sociedad rinde tributo al estado y al espíritu de la iglesia. Y al igual que el capital hace respecto al trabajo, lo hace el estado y la autoridad en relación a la libertad.
Mijail Bakunin, para criticar la nueva forma de autoridad que se establece en el nuevo poder político y económico por el estado moderno, cuya raíz principal está en el absolutismo monárquico, pone como referente el lema del despotismo ilustrado de "Tout pour le peuple, rien par le peuple" (todo para el pueblo, nada para el pueblo), para establecer cómo cualquier gobierno- sea de "santos y nobles, liberales y hasta republicanos- siente que tiene como la misión conducir a las masas, aun sacrificando los intereses de estos últimos.
El voto como ritual de la democracia representativa
Después de más de 30 años desde la transición Española, allá por los años 1975 a 1978, hemos normalizado el voto como eje de la democracia representativa y el sistema político Español. Cada 4 años, si todo va bien en el gobierno de turno, nos llaman a votar. Carteles colgados de las farolas o en los paneles publicitarios con la cara del candidato del partido mayoritario, un lema y el color representativo, carteles por las paredes de las calles y avenidas de otros partidos no tan mayoritarios, pancartas en puentes y plazas con el debido permiso, a través de militantes decididos etc. Todo, claro está, según el dinero que haya para gastar. Los medios de comunicación de masas bombardean constantemente a través de internet, televisión, revistas y periódicos con encuestas, anécdotas o publicidad, adjudicando estatus a este o a aquel político etc, con la función de presionarnos para participar el día señalado en el ritual de la democracia. Nos dicen que ese día somos importantes, tanto, que incluso exclaman que el poder está en manos del pueblo. En otros medios te pueden vender que ese día es la fiesta de la democracia, tal y como satiriza el grupo de punk madrileño Rumania en su canción fiesta democrática. En definitiva, un día de efervescencia colectiva con el objetivo de renovar el poder legislativo, en el caso de España, las cortes generales formadas por el congreso y el senado y en la UE el parlamento.
Émile Durkheim, destacado sociólogo francés, habla del rito como momento de ebullición colectiva, regeneración del alma y pertenencia y dependencia colectiva de un orden moral superior. Un ritual religioso, al igual que el del voto en la democracia representativa, actúa en el seno de un grupo de personas, en este caso los habitantes con derecho a voto de un estado determinado o una comunidad política como en el caso de la UE, para mantener, renovar y reforzar los sentimientos de pertenencia colectiva y dependencia de un orden moral superior, que representa el estado y sus instituciones, que nos rescata y nos protegen del caos y el desorden que conllevaría la ausencia de los 3 poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Los militantes de los partidos, durante el periodo electoral usan imágenes, señas, colores y todo tipo de simbología para reconocerse entre ellos y ensalzar a sus líderes y su identidad nacional, territorial o local.
Aun pudiendo venderse la democracia representativa como una fiesta, realmente el voto no incluye ningún carácter lúdico. El antropólogo francés Marcel Mauss expresó que los actos sociales no son rituales si no tienen eficiencia material, poniendo como ejemplo las costumbres, los juegos o las fiestas. En el caso del voto, si existe una eficiencia material en cuanto a que se renuevan como hemos expresado anteriormente, el poder legislativo como motor político del estado.
Por supuesto, en un primer momento nos animan a participar de este rito colectivo ensalzando nuestra pertenencia a toda esta comunidad, para que la misma pueda continuar adelante y se hagan efectivas todas aquellas políticas para tener una mejor educación, sanidad, servicios sociales, empleo etc. Más tarde, una vez terminado el ritual y establecido el poder, todo aquel que no haya participado del ritual democrático, como en cualquier grupo de personas o religión que se precie, será señalado, marginado, culpabilizado por la derrota de este o aquel, y más tarde ignorado. Y la tradición se vuelve a repetir una y otra vez cada cierto tiempo dentro de un panorama social en evolución constante.
La legitimidad es uno de los tres principales atributos del estado. Esto es, que tiene que existir un derecho justificable a gobernar. Para que un estado liberal como España o Portugal se legitimen necesitan del ritual de voto "pro tempore" cada 4 años, para que todos y cada uno de los componentes de un país o una comunidad con su participación, legitimen la necesidad de la existencia del estado, y que sean gobernados por aquellos que han escogido.
Max Webber, sociólogo alemán, indica que la legitimidad es un carácter crucial para la propia definición del estado. Para ello, expresa que el estado "es una comunidad humana que reclama el monopolio del uso legítimo de la fuerza en un territorio dado". El uso del término legítimo implica que solo el estado tiene el derecho a emplear la fuerza o a autorizar que otros la usen, por lo que la violencia queda en el monopolio del estado para legitimarse y disuadir o disolver cualquier intento se subvertir el orden establecido.
Últimas elecciones europeas
Hay diversos análisis, todos de ellos parciales, sobre los resultados en las últimas elecciones europeas. Contemplando las estadísticas se pueden sacar varias conclusiones[1]:
  1. Los partidos que propugnan una ideología política y económica clave para el sostenimiento de la Unión Europea y el capitalismo, (casi la totalidad de los partidos que han conseguido representación), no llegan ni al 40% de la población de la UE.
  2. La población que no ha votado y que por tanto con su abstención no está legitimando la existencia de la UE, es más del 57% de la población de la UE.
  3. Entre los escépticos que participan de estas elecciones, la extremaderecha empieza a tener una especial importancia, como en el este de Europa, en Francia, o el escaño logrado por el NPD en Alemania, siendo la primera vez que el fascismo consigue representación en este país después del derrocamiento de Adolf Hitler.
Al margen de que ciertos grupos políticos quieran o puedan plantear sacar rendimiento político por el triunfo de la abstención, lo que está claro, es que la gran mayor parte de la población con derecho a voto en la UE (ya que por ejemplo los inmigrantes no pueden votar), no cree ni legitima en absoluto al parlamento europeo ni a las estructuras Europeas (creadas en 1992 con el tratado de Maastricht, cuando el mercado europeo, la CEE, se transformó en lo que actualmente es la Unión Europea).
En el caso de España, al igual que en el resto de Europa, ha habido una abstención 55% de la población con derecho a voto que ha decidido no legitimar las instituciones europeas. Y entre los votados: los partidos mayoritarios, el PP y el PSOE hacen aguas, sufriendo un fuerte descalabro. Sin embargo, la socialdemocracia se afianza (al igual que en Grecia o en Suecia actualmente), nos referimos tanto IU como a Bildu, ERC o el BNG. Pero es Podemos, quien ha sabido canalizar el descontento social a nivel general.
El caso de Podemos
Una, es la clave principal de la socialdemocracia en España, necesita renovarse. El PSOE ya no representa las aspiraciones de la izquierda, e IU utiliza eslóganes vacíos que intentan llamar la atención de todo un sector social organizado en torno al 15M, (movimiento social que se mostró apartidista y muy contrariado, que no opuesto, con el sistema político representativo español).No obstante, son los fundadores de Podemos los que han sabido aprovechar muy bien el momento social actual. Pablo Iglesias, un líder joven, irónico, y carismático, con muy buena formación política, muy buena cobertura mediática, uso de elementos de participación y democracia directa, y un discurso mezcla de marxismo, autogestión y ciudadanismo (muy similar de las reivindicaciones nacidas en el seno de las asambleas del 15M), diciendo lo que cada sector social quiere escuchar. Ha sabido ilusionar a los votantes tanto de movimientos sociales, como clasistas y de una clase media desanimada con los partidos tradicionales. Aun suponiendo un boom en estas elecciones, no se dijo a donde irían a parar estos votos, que no es otro sitio que a la formación política GUE/NGL (Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica), a la cual pertenece el PIE e IU.
Para entender el presente hay que conocer el pasado. La socialdemocracia ha presentado y presenta actualmente como cualquier otro organismo que quiera alcanzar el poder político una seria amenaza para los movimientos obreros y sociales, muy especialmente a todos los que pretendemos superar al estado y al capitalismo. Su principal objetivo es canalizar el descontento social a través del voto y diluir las luchas en el parlamentarismo. Y aquí entra en el juego Podemos, cuyos círculos pues aunque funcione como una plataforma ciudadana hacia el interior, hacia el exterior no deja de ser un híbrido de partido político. Y esto es peligroso porque puede llevar a engaño a todo aquel que no tiene mucha formación política, pero que se siente a gusto en los movimientos asamblearios, ya que la jerarquización, la especialización y los dictados autoritarios de la cúpula llegarán antes o después, eliminando por completo todo lo que se ha creado durante años.
La nueva generación de líderes de izquierdas, al igual que banqueros, empresarios y demás políticos saben que, para parasitar del sudor de los trabajadores, algo tienen que cambiar para que todo siga igual.
La propuesta organizativa de Podemos a través de círculos, no es ni novedosa ni revolucionaria. Salvando las distancias, tiene grandes similitudes con la ya propuesta por Jean-Jacques Rousseau en el libro de "El contrato social": en el que se expresa que el pueblo es soberano, de todos los ciudadanos, conformando el cuerpo político que emana de la voluntad general, la cual es el bien común. Una pequeña élite tomara las decisiones cotidianas, mientras que los ciudadanos ejercerían su autoridad a través de asambleas populares (refiriéndose Rosseau a los varones con una renta determinada).
En ambos casos, el cuestionamiento del estado, del ejercicio del poder, y de la autoridad es totalmente nulo, al contrario, lo refuerza con unos planteamientos distintos para evitar cualquier tipo de insurrección que pusiese en peligro la existencia política y social de la burguesía.
Ni Pablo Iglesias ni Juan Carlos Monedero estarán luchando por el trabajador cuando este esté despedido, ni estarán cuando el sindicalismo oficial de elecciones sindicales, comités de empresa y liberados sindicales vuelvan a firmar otro ERE u otra reforma laboral que siga flexibilizando el mercado de trabajo. No estarán con cualquier persona que este ahora mismo torturado en un calabozo, una cárcel o un CIE. Lo que denominan estrategia de política exitosa en sus numerosos discursos, solo encierra el populismo, el desclasamiento obrero, el mantenimiento de la paz social con la patronal y la reafirmación en la necesidad del estado y la autoridad.
Nosotros preferimos los hechos del día a día, y la simbiosis entre ideología y prácticas coherentes que las vacías palabras de los mítines de cualquier político. Tiempo al tiempo.
"Todos los partidos políticos, sin excepción alguna, en tanto aspiren al poder público, no son sino formas particulares del absolutismo. No habrá libertad para los ciudadanos; no habrá orden en la sociedad, ni unidad entre los trabajadores, mientras que en nuestro catecismo político, no figure la renuncia absoluta a la autoridad, armazón de todo tutelaje". Pierre-Joseph Proudhon
Grupo Anarquista Tierra - Federación Anarquista Ibérica (FAI)
[1] http://resultados-elecciones.rtve.es/europeas/2014/espana/