Kiskeya Libertaria
(Dominicana) y Taller Libertario Alfredo
López (Cuba)
I.
El Caribe ha
sido uno de los escenarios privilegiados donde la llamada modernidad, esa
mezcla explosiva de capitalismo y estatismo, ha mostrado sus menos presentables
rostros al mundo. Esa barbarie persistente y bien distribuida, entre agentes
imperiales españoles, ingleses, franceses, holandeses… ha dado lugar a la
vuelta de varios siglos, a un mundo de isleños desligados, atentos a las señales
de las viejas y nuevas metrópolis coloniales y castrados, en muchos casos,
hasta de la posibilidad de hablar entre nosotros sin los mediadores tutelares.
La segunda
mitad del siglo XX trajo al Caribe el furor por la descolonización y los
“Estados soberanos”, que en suma, han funcionado como otro peldaño en la
incomunicación, atenuada en los últimos años, aparentemente, por las uniones y
alianzas entre esos Estados del Caribe. Pero en cualquier caso, es la unión de
los gobernantes de turno lo que nos ofrecen como “la unidad de los pueblos”. No
es, no ha sido, salvo escasas y hermosas ocasiones, una alianza de
fraternidades concretas, de personas unidas en un trabajoso ideal liberador
anti-autoritario.
II.
Los compas
de Kiskeya Libertaria de la región dominicana y los del Taller Libertario
Alfredo López en La Habana, hemos decidido unir empeños para convocar y
organizarnos en una Federación Anarquista del Caribe, para mancomunar
propósitos aquí y ahora por una sociedad basada en los principios que queremos de
autogestión, asociación voluntaria y ayuda mutua, y contraria a todas las
relaciones sociales basadas en las jerarquías, el autoritarismo y las
discriminaciones como el estatismo, el capitalismo, el clasismo, el sexismo, el
racismo, el colonialismo, el urbanismo, el industrialismo, o el academicismo y
un sin número más de manifestaciones del poder más o menos institucionalizado.
Frente a
este entramado de dominaciones queremos oponer también nuestra respuesta de apoyo mutuo, autogestión y solidaridad con un
claro espíritu antiautoritario y libertario. Este proyecto federativo no
promoverá de antemano una forma particular de anarquismo, porque no vemos al
anarquismo en ninguna de sus corrientes como un dogma, sino como un movimiento
de aproximación, de aprendizaje libre y afanoso hacia el mundo que queremos sin
opresión, sin explotación, sin autoridades sagradas, ni órdenes paralizantes.