Mostrando entradas con la etiqueta 15M. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 15M. Mostrar todas las entradas

3/10/14

Estrategias de manipulación de la asamblea

Artículo original de los compañeros del grupo Higinio Carrocera





Ante la proliferación de un falso fenómeno “asambleario” como marketing político (Podemos, PSOE, IU, etc..) recuperamos un fragmento de una ponencia editada por la CNT de Oviedo sobre la asamblea en el que se explican las maneras de evitar manipulaciones en las mismas.  La clase política, ante la pérdida masiva de apoyos populares, e influida por los movimientos asamblearios surgidos al calor del 15M, recurre ahora a la terminología clásica de la democracia directa para dar una imagen participativa. El hecho de que Podemos o el PSOE hayan descubierto las asambleas no significa que sean asamblearios, lo mismo que el hecho de que algunos partidos de izquierdas se autodenominen federalistas tampoco les ha hecho abandonar su centralismo. Dichas asambleas no son tales y tan sólo conservan la cáscara porque la esencia de una metodología asamblearia es incompatible con la participación en el circo político parlamentario de delegación y representatividad. La cultura asamblearia es rigurosa y tiene su método. No es la algarada, el mitin y los aplausos a los dirigentes sino la base de un modelo social sin Estado y sin gobierno, algo que ni Podemos ni mucho menos el PSOE pretenden.

Estrategias de manipulación de la Asamblea

1. Mediante su convocatoria: los responsables de convocar la Asamblea, modifican el lugar, la fecha o la hora de su celebración, y proceden a notificar tales cambios a los asamblearios que consideran “molestos” con calculada demora, a fin de excluirlos legalmente. Si consideran que su posición (de fuerza) se lo permite, también pueden no notificarlos, sin más.

2. Mediante la confección del Orden del Día: los responsables de elaborar el Orden del Día de la Asamblea elaboran uno a su medida. Si se ven a obligados a incluir asuntos que los interesados demandan expresamente, entonces olvidan incluirlos todos, o los redactan de forma incompleta o poco clara para que no susciten demasiado consenso.

3. Mediante su dirección formal: los responsables de moderar la Asamblea, ordenar los turnos de palabra y tomar nota de las intervenciones y los acuerdos, desempeñan la tarea con una eficacia tal, que en la Asamblea sólo intervienen mayoritariamente quienes ellos quieren, y en las Actas sólo se reflejan sus propios posicionamientos u otros asimilables.

4. Mediante la pre-asamblea: como la estrategia anterior requiere cierta habilidad, es más común que los manipuladores, una vez conocido el Orden del Día a tratar, se reúnan con antelación a la misma para fijar posturas conjuntas y forzar la toma de acuerdos en una u otra dirección.

5. Mediante el antidirigismo: en este caso los manipuladores consiguen que la Asamblea renuncie a que nadie la dirija, y en particular, a que nadie levante Acta de lo que en ella suceda. Así es más fácil que surjan acuerdos “respaldados” con más votos que asamblearios presentes, o en su defecto, que los manipuladores sostengan que lo que se acordó en su momento fue A y no Z.

6. Mediante debates ficticios: los manipuladores, a fuerza de magnificar las diferencias entre las distintas opiniones y posturas expresadas en el debate, prolongan éste innecesariamente con el único fin de agotar a la Asamblea, evitar el consenso y forzar una votación.

7. Mediante mayorías ficticias: cuando en la Asamblea participan individuos, los manipuladores se cuidan de comparecer en número suficiente para asegurarse la mayoría absoluta. Si no son bastantes, comprometen a otros posibles asamblearios (poco o nada informados) para que asistan y voten con ellos por simpatía.