24/10/15

FUERZA, RESISTENCIA Y REBELIÓN.

La droga es una plaga expandida por los gobiernos contra los barrios obreros y especialmente contra los mas jóvenes. Una plaga, un arma que ataca a nuestra libertad, a nuestra conciencia, a nuestra capacidad de pensar y de criticar, a nuestra capacidad de oponernos al sistema y a luchar contra ellos, a nuestra dignidad,... convirtiendo una sociedad y una juventud zombie, dormida, domesticada, autoenvenenandose y autodestruyendose a ella misma. Haciéndole el trabajo a nuestros propios enemigos.Como a ellos les gusta. Y es que así nos quieren ver. Solo hay que mirar a quien le interesa esto, quien gana con esto, para saber quienes están detrás realmente. 
Ante esta plaga, esta guerra fría del estado contra los jóvenes y la clase obrera en general, que esta matando a nuestros familiares y amigos, recordando que para "matar" a alguien, dejarlo fuera de combate no hace falta quitarle la vida (que en muchísimos casos también es así, literalmente), deberíamos hacernos fuertes, no dejarnos arrastrar por la corriente, por el "pensamiento único", y no solo mostrar resistencia a sus ataques y engaños, sino erradicar las armas y los ataques del gobiernos de nuestro entorno cercano, de los nuestros, así como a sus cómplices, aquellos que por ignorancia o no, le hacen el trabajo sucio al estado, promocionando, haciéndole publicidad, e intentando convencer de lo positivo de la droga, con argumentos surrealistas y muy poco serios, que van desde conceptos metafísicos y pseudoreligiosos, a casos puntuales y sacados de contexto, infiltrandola en los nuestros y en nuestros círculos. 
No estamos aquí para hacer amigos. Tampoco para quedar bien, buscar el aplauso fácil, o ganar popularidad. Sabemos que hemos elegido el camino opuesto a todo eso. Lo fácil, lo que nos haría quedar de "guay",superchachis, y posmodernos, es dejarnos llevar por el pensamiento único, y llevar todo el merchandansing oficial" de la hoja de la marihuana. Invitar a drogas a nuestros amigos. Pero no hemos querido coger el camino fácil, sino el duro y difícil, y a nosotros si nos importa nuestros amigos y sus vidas de verdad, no solo nos preocupa quedar bien y ser populares. ¡,A la mierda eso! Cuando escogimos este posicionamiento, sabíamos que no iba a ser nada fácil. Que seriamos mal mirados, criticados, marginados, discriminados,... incluso dentro de nuestros propios círculos y por aquellos que se hacen llamar amigos. Sabíamos que luchábamos contra un monstruo inmenso, gigante, muy poderoso, y que sus tentáculos llegan muy lejos. Quizás sea de las luchas mas duras que hay. Pero el monstruo caerá, en favor de la libertad personal y colectiva, de la dignidad de todxs nuestrxs compañerxs. 
El monstruo caerá. Y no descansaremos de luchar hasta verlo caer. Nada nos hará parar ni callar, pese a que, insisto, seamos discriminados e impopulares. Nos importa una mierda eso. Como han hecho siempre, a lo largo de la historia, casi todos los movimientos revolucionarios, desde los Zapatistas, a los Panteras Negras, pasando por la Izquierda Abertzale, o los anarquistas, por nombrar solo a algunos, que siempre han tenido claro quien es el enemigo y que pretende, por eso se han opuesto siempre a las drogas y sus cómplices. Que la situación actual, y las posiciones respecto a éste tema estén así hoy en dia, es fruto de los tiempos que corren, y la prueba palpable de la "paliza" de los poderosos contra los oprimidos. De nuestra inapelable derrota, que como dice el dicho: "joven drogado, victoria del estado" que no nos queda otra que reconocer, pero nunca aceptar o rendirnos.
No sigamos permitiéndolo. Seamos fuertes. Opongamos resistencia. Defendamonos. Erradiquemos sus armas, su guerra fría. El mayor genocidio, holocausto contra la clase obrera de la historia de la humanidad. El de la droga, perpetrado por los estados del mundo. No podemos seguir siendo cómplices pasivos, ¡Al contrario! Así nos quieren ver. Pero despertaremos, y ellos temblaran cuando vean que sus armas ya no nos hacen efecto.
 
 
En  los últimos años hemos ido abriendo las múltiples muñecas de las que  está compuesta la gran matrioska de la crisis: de la económica, la  inmobiliaria o la financiera, las más conocidas, hemos pasado a la  política, la territorial, la institucional, la cultural, la ecológica y finalmente la social.

Matriuska 

La crisis de acumulación capitalista se reflejó en el Estado español en la necesidad inherente, también en circunstancias difíciles, a la clase dominante de no sólo mantener sino reforzar su poder de clase, traducido en estas tierras en el acaparamiento del 55% de la riqueza social por un 10% de la población, al mismo tiempo que se cumple con el requisito de devolver a los capitalistas extranjeros el inmenso volumen de capital que estos invirtieron aquí. Así, el neoliberalismo vigente durante décadas cogió carrerilla principalmente en tres aspectos: reducción de los ya precarios mecanismos de redistribución de la plusvalía hacia la clase trabajadora (el “gasto social”), mayores tasas de explotación vía desempleo masivo y cambios legales, y corte del grifo del crédito bancario, que había disimulado anteriormente la enorme miseria generando la ficción de que los trabajadores podían ser dueños de una casa y de que autónomos y pequeños burgueses no eran simples esclavos del capital financiero.
Hubo que esperar hasta 2011 para que se produjera una gran oleada de movilizaciones que  demostró la enorme brecha cultural que se estaba abriendo entre la población. Por primera vez, recorría a lo largo de todo el Estado un grito de protesta con un valor simbólico y, sobre todo, destituyente: esta revuelta que acogió a una minoría activa que contaba con un respaldo masivo negaba el carácter democrático y representativo del régimen español, lo que suponía un fuerte golpe al principal pilar ideológico de la dictadura.
Por  más que cogiera a políticos y expertos con el pie cambiado, no se trató de un chispazo momentáneo. Desde el 2000 se habían venido incrementando el número de manifestaciones como respuesta indignada a la actuación de los gobiernos: del Nunca máis al Plan Bolonia, pasando por la guerra de Irak, las mentiras sobre el 11-M o el movimiento por una vivienda digna. Una característica compartida por todas ellas era el relegamiento de los agentes tradicionales, partidos y sindicatos mayoritarios que, en su calidad de fundadores del orden vigente, son los paladines del statu quo.
Un rápido apunte histórico. La paz social que nos es impuesta hoy en día nace con los Pactos de la Moncloa, donde las organizaciones obreras firmantes se incorporaron definitivamente a la gestión capitalista, abandonando su carácter de movilización. Este  proceso de confluencia política y sindical no impidió que desde los  primeros momentos se pusieran las bases de una reacción neoliberal que terminó desbocándose al irse eliminando los obstáculos que atravesaba  con el paso de los años. El argumento, la gran excusa que lo justificó todo, fue la necesidad de implantar una  “normalización democrática” que  trajera aparejada un capitalismo que homologara a la economía española con las integradas en la Comunidad Económica Europea.
El 15-M  supuso un choque cultural con aquella política. Aquí conviene tener cuidado en no exagerar, pues no se trató de un movimiento revolucionario ni alentó una gran ruptura, pero proponía otra manera de ver las cosas que daba posibilidades a planteamientos radicales. De la noche a la mañana nos enteramos de la desconfianza que sentía la sociedad en su amplia mayoría hacia los representantes  institucionales, decantándose por tratar sus preocupaciones en una  asamblea rodeándose de iguales. El gesto tuvo una veta humanística, terapéutica, que seguramente terminó lastrando al 15-M, pero tampoco se  debe olvidar que colocó al asambleísmo en la primera línea política.
La brecha fue abierta, y el momento político que supuso el 15-M abrió expectativas para nuevos aspirantes a la gestión estatal burguesa y también alimentó procesos de acción directa exitosos, como recientemente se ha demostrado en Can Vies y Gamonal.
No obstante, la llama democratizadora del 15-M se fue apagando y en su lugar emergieron otros conflictos con un menor carácter de lucha de clases y más vinculados a rifirrafes en el interior de la clase dominante. En este sentido, los procesos soberanistas, dirigidos por formaciones que representan a los capitales periféricos no suponen, pese al anhelo de libertad existente en los pueblos, una auténtica ruptura, sino más bien una  reestructuración de líneas de cara a una negociación constituyente. Parece que el concierto fiscal y la concesión de mayores competencias suponen el gran premio de consolación.
En segundo lugar, en este panorama de verdadera degradación política y moral, los casos de corrupción  generalizada, que afectan a todas las fuerzas del arco parlamentario,  constituyen aguijonazos cotidianos de malestar, pese a que la “corrupción ilegal” tiene poca importancia respecto a la “corrupción estructural”. Se ha difundido entre la población la idea de que todos los políticos son iguales, pero bajo la misma no encontramos grandes aspiraciones de cambio. No está en boga plantearse otra forma de entender la política. Por el contrario se ha extendido la idea de cambiar las cosas dentro de las instituciones, ya sea mediante viejos partidos liberados de la costra clientelar que los asfixia, o bien a través de nuevos nombres y caras. La nueva estrategia implica priorizar la conquista del poder estatal, postergando y aplazando las luchas sociales a la entrada en las instituciones de la dictadura. No obstante, aunque esta estrategia diga hablar en nombre del pueblo, más bien parece responder en sus términos a una confrontación de tipo sociológico entre viejas y nuevas élites.
El paradigma cultural que comenzó a ser quebrado por el 15-M estaba definido por un consenso en torno a las grandes cuestiones económicas, políticas y sociales. Sólo podía  rebatirse la permanencia en la Unión Europea, por ejemplo, desde una posición de marginalidad. Hoy ha quedado demostrado que estos acuerdos se basaban en la ignorancia de la mayoría de la población con respecto a su contenido y su alcance finales. Sin embargo, aún queda bastante para lograr un cambio cualitativo.
En la actualidad, la política, por más rupturista que se presente, sigue pasando en buena parte por el cauce de las instituciones estatales, lo que supone aceptar de antemano unas normas ya marcadas y actuar según su dictado.
A pesar del impulso del 15-M, el panorama no invita al optimismo. Dos ejes principales de la lucha de clases, como son el trabajo y el territorio, han sufrido escasas mutaciones. En el terreno de la explotación, nos encontramos con una clase trabajadora fragmentada, deprimida y aterrorizada, que se siente afortunada si consigue un salario ridículo. A nivel estatal, el duopolio sindical CCOO-UGT, pese a la animadversión generalizada que suscita, no ha sido sustituida y sigue campando a sus anchas, secundada por un conjunto de sindicatos corporativos no necesariamente mejor que los mayoritarios. Los sindicatos a la izquierda, incluidos los libertarios, no parecen capaces de salir del inmovilismo y ganar, al menos, un terreno sustancial. Es de destacar también el frente de los desempleados, donde no hay apenas noticias a pesar del paro galopante. Al menos, sí ha ganado cierto peso el ámbito de la economía social y el cooperativismo, así como su contraparte de las finanzas éticas.
A nivel de territorio, sí se ha vivido cierto repunte de iniciativas como centros sociales y, sobre todo, la organización obrera más exitosa surgida recientemente: la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y sus variantes. Sin embargo, el asociacionismo vecinal continúa, en líneas generales, inmerso en la pasividad y una falta preocupante de movilización, con poco sentido global y en buena parte convertidas en estructuras esclerotizadas. Un panorama que se ha renovado ligeramente gracias a las nuevas asambleas de barrio surgidas en estos años, que aún no han conseguido convertirse en un actor político a tener en cuenta.
Techo de cristalFrente a lo que señalan algunos burócratas de nuevo cuño, no hay un “techo de cristal” que el movimiento popular no pueda superar, sobre todo cuando, como el que tenemos actualmente, sus demandas muestran una extrema moderación. De esta forma, incluso cuando conseguimos victorias, como la de las mujeres sobre la contrarreforma de la Ley del Aborto, suelen ser meramente defensivas.
Todos estos elementos conjugados, el futuro próximo se nos presenta, y no es el escenario más terrible, como una combinación de gobiernos que mantengan no ya el orden capitalista sino el orden neoliberal, pero que a la vez realicen concesiones que logren integrar al precario movimiento popular y la confianza en el sistema sea restablecida.
Obviamente, no todo es culpa de los demás. Los y las radicales, los y las anticapitalistas, quienes somos conscientes de que los problemas sociales sólo se podrán solucionar mediante una transición a la democracia basada en la libertad y la igualdad, hemos estado muy por debajo de las circunstancias. Si seguimos funcionando sin organización, sin reflexión, sin trabajo serio y coordinado, no influiremos decisivamente en la realidad y ésta nos rebasará.
Se hace necesario establecer otro marco y nuevas reglas de juego, y para ello es imprescindible construir un pueblo fuerte como sujeto que impulse las novedades: un  pueblo que, atendiendo a la etimología de la palabra política (conjunto  de asuntos que conciernen a los ciudadanos), retome las riendas de su  futuro, participando en las decisiones, implicándose en las luchas.
Sólo un pueblo fuerte se ha mostrado capaz históricamente de imponer nuevas ideas y constituir nuevas instituciones. Ha llegado nuestro momento.

 http://apoyomutuo.net/crisis-capitalista-y-movimiento-popular-nuestro-momento/

Hacia el poder popular.

 
 
Entendemos como “movimientos sociales”, término muchas veces usado como cajón de sastre con escaso significado, las organizaciones relativamente independientes de estructuras capitalistas como el Estado y sus entornos, así como de las empresas capitalistas, que realizan un papel de reivindicación y movilización generalmente desde la clase trabajadora y la izquierda. Desde 2011, tras la irrupción del movimiento 15M, estos movimientos comenzaron a vivir un crecimiento sin precedentes. Por un lado, cuantitativamente, a través de las mayores movilizaciones y asambleas barriales de los últimos tiempos; y por otro, cualitativamente, pues las metodologías participativas, inclusivas y horizontales aplicadas por los diferentes movimientos y organizaciones surgidas cuestionaron enérgicamente las anteriores formas de participación política.

destacada-15M 

Se convirtió, así, la Política -con mayúsculas- en un auténtico experimento de asamblearismo, autogestión y autonomía de alcance realmente popular y masivo. Partidos y medios de comunicación se vieron obligados a replantearse sus métodos y discursos. A modo de ejemplo, gran parte de las luchas abiertas o recién abiertas -como la de la PAH- se vieron reforzadas en estos dos mismos niveles con más o menos resistencias internas.
El propio conglomerado político-económico del Estado, con sus voceros mediáticos al frente -prensa, radio, televisión-, se lanzó a la loca carrera por apuntalar el sistema surgido de la “Transición de los años 70”. Todo ello en medio de una crisis sistémica capitalista -económica-política-institucional y con la monarquía al frente-, que desde su comienzo en el 2008 estaba dejando sin recursos a todas las capas sociales medias y bajas, arrasando cualquier atisbo del por ellos mismos llamado “Estado de Bienestar”, en el que florecía la corrupción como setas en otoño.
La lucha en la calle comenzó, en torno a mediados de 2014, a perder fuerza dejando atrás tres huelgas generales, varios “Rodea el Congreso”, movilizaciones masivas en todas las ciudades (con los aniversarios del 15M), Mareas, Huelgas Sanitarias y Educativas, luchas vecinales muy sonadas como las de Gamonal y Can Vies o la paralización de la Ley del Aborto, culminando con las Marchas de la Dignidad en marzo de 2014.
Y así, la lucha, que había estado en constante crecimiento con un Partido Popular sordo a la ciudadanía, excepto en la promoción de una progresiva represión, dejó paso al miedo, al cansancio y a la sensación de haber alcanzado un “techo de cristal” infranqueable, desinflando la participación tanto en las convocatorias puntuales como en el trabajo constante de las asambleas, colectivos y redes o plataformas. Los movimientos sociales entonces comenzaron a verse estancados y cada vez más parecía que se continuaba por inercia en vez de por fuerza propia.
Es justo en este momento cuando se empieza a oír hablar de Podemos y de proyectos electoralistas por todas partes, especialmente en los medios de comunicación. Aparecen por fin los líderes, incorporados independientemente de su origen a la casta estatal y buscados desde el principio por los medios de comunicación de la oligarquía. Se acababa el incómodo no entender cómo cientos de miles de personas salían día tras día a la calle sin ser convocados por alguien famoso o por una organización estructurada con nombre y apellido. En buena parte, todo volvía a su cauce.
15-06-22 Trono de hierrolSin embargo, sabemos que las cosas cambiaron con el 15M, que estamos todos y todas más despiertas, más informadas, menos ignorantes de la injusticia de nuestra situación. Sabemos que la gente sigue trabajando en los barrios, en los pueblos. Que se cae y se levanta. Que entiende, a la vez que saborea el placer de ser más responsable de su propia vida, más consciente de que tenemos que gestionar nuestra vida en común, que las instituciones de la dictadura, ya sean políticas o económicas, siempre han sido venenosas para el movimiento.
Nosotras y nosotros consideramos que nuestra labor es la de seguir destinando recursos materiales, económicos y, sobre todo, personales a fortalecer las luchas sociales en las calles. Debemos seguir manteniendo o creando los colectivos, asambleas de barrio y redes a nivel local y global necesarios para seguir creciendo, trabajando juntas por ese mundo en el que queremos vivir, un mundo con una economía y una política, acompañadas siempre de la ética, que hagan que la vida merezca la pena. Y sin dependencias que nos condicionen. Nos nutrimos, para ello, de una caja de herramientas teóricas y prácticas en constante crecimiento, siempre probadas en la práctica, abiertas y dispuestas a reformularse con el único requisito del respeto a la autonomía, el trabajo colectivo y la horizontalidad.
Necesitamos estar juntas cuando alguien vaya a un banco a negarse a pagar una hipoteca, cuando una familia pretenda liberar una casa para habitarla, cuando un grupo de trabajadoras y trabajadores decidan ir a la huelga; debemos permanecer unidas cuando nuestra voluntad sea abandonar las aulas y luchar contra la subida de las tasas académicas o el Decreto 3+2; tenemos que estar juntas para tumbar la ley del aborto, para participar en las brigadas vecinales contra el acoso policial racista y xenófobo. Todas estas pequeñas acciones llevan consigo pequeños actos revolucionarios, cuyo éxito requiere que sigamos aprendiendo las unas de las otras y que actuemos juntos y juntas para aportar cada uno nuestra humilde experiencia y perspectiva política.
Queremos continuar apoyando procesos y proyectos de participación política que se generan en los barrios, ya sea en forma de Centros Sociales, Ateneos, Colectivos, Cooperativas o Asambleas, y ayudar a mantener los ánimos cuando caiga sobre alguien el peso de la ley o se corra el riesgo de perder la perspectiva transformadora. Pretendemos apoyar la difusión de todas estas iniciativas y fortalecer la comunicación con nuestros apoyos potenciales, construyendo y promoviendo también medios alternativos a los medios de masas. Y en todo esto es fundamental impulsar y celebrar las pequeñas y grandes victorias que se consiguen en la calle. Para seguir luchando, tenemos que seguir cuidándonos.
La mayoría de luchas sociales se encuentran ahora mermadas. Para nosotros y nosotras es necesario mantenerse ahí, a pie de calle, recuperar la ilusión y entre todas entender que hay que mantenerse organizadas y no jugar a una sola carta… de un juego que está trucado.

gamonal antiguo2 

Por todo ello, creemos que necesitamos dotarnos de herramientas y prácticas concretas en las diferentes luchas. Tenemos que saber actualizar fórmulas y métodos, como la autogestión de un centro de trabajo, de una cooperativa de viviendas en derecho de uso o de un centro de salud. Y es imprescindible para ello preparar un programa de acción legible, entendible, realizable, pero sobre todo, aplicable, para que mañana, por ejemplo, en la Marea Blanca sea viable, en colaboración con el vecindario, poner en marcha un centro de salud que haya sido cerrado por los recortes. Hay que seguir avanzando, crear contrapoder. Además, para plantearnos una estrategia de ofensiva, debemos crear nexos de unión y coordinación entre los diferentes sectores en lucha para construir movimientos populares amplios.
El camino está trazado y en ciertas luchas sociales se ha podido comenzar a andar, también participando junto a otros actores políticos, como en el caso de las Obras Sociales de la PAH. La participación en esta lucha del movimiento por la okupación ha generado una convergencia y una transmisión de conocimientos que han permitido que cientos de personas opten por la acción directa.
Queremos continuar construyendo y consolidando esas redes, esas bases, que desde la autonomía llevan años fortaleciendo la sociedad, haciendo fuerte ese pueblo que esperemos que algún día, de forma generalizada, empiece a exigir, a construir, a tomar en lugar de esperar.
A esto quiere contribuir Apoyo Mutuo, a organizarnos en un poder popular crítico, propositivo y que sirva de referente, que ponga sobre la mesa propuestas transformadoras y construya ejemplos que sirvan para fortalecer unas bases de solidaridad que sigan construyendo otro mundo aquí y ahora.

Día Internacional Contra el McDonald.

El día 16 de septiembre fue el Dia Internacional Contra el McDonald. Se llevaron a cabo acciones en diferentes partes de todo el mundo. Recordar que el McDonald no es solo uno de los responsable del imperialismo yanki, subencionando sus guerras y masacres por todo el mundo, sino además es responsable de la desaparición de muchas zonas verdes del planeta.
Su "comida" es basura, literalmente. Como demuestra el documental "Súper Size Me (Engordame)" que esta entero en español en youtube, donde el protagonista se dedica a comer solo comida del mcdonald, controlado por médicos y tal. Empieza a enfermar gravemente, tener problemas físicos pero también psicológicos, ...todo ello en muy poco tiempo. Los medios le aconseja que deje de ir a comer al mcdonald porque incluso puede morir. El documental además, va explicando y describiendo de que esta compuesta su comida, hamburguesas, salsas, refresco,...
Y por poner un ejemplo, respecto a ecología. Para producir una sola hamburguesa se gasta tanta agua como 2 años de ducha.
 Por no hablar de lo mas importante: Es uno de los principales participantes en la industria de la esclavitud, tortura, asesinatos en masa, explotación, de los diferentes. En este caso, de los animales no-humanos.